LEISHMANIOSIS

La leishmaniosis es una enfermedad provocada por un parásito llamado Leishmania (en España en particular es la Leishmania Infantum). La transmisión de este parásito la lleva a cabo un mosquito llamado Flebotomo.

EL FLEBOTOMO

Es un mosquito de cuerpo peludo. Se puede distinguir por la posición que adopta en reposo, con las alas colocadas en ángulo sobre el abdomen. No zumban al volar. Su mayor actividad se produce al atardecer y durante las horas nocturnas. La mayor época de riesgo de picadura se produce desde principios de abril a finales de octubre, época en la que la temperatura es optima para desarrollar su ciclo vital.

La hembra del flebótomo precisa de sangre para madurar sus huevos, siendo ellas las transmisoras del parasito. Al picar, antes de alimentarse con esa sangre, utiliza su saliva como anticoagulante y vasodilatador garantizando de este modo la captación de sangre. Aproximadamente una semana tras esta ingestión la hembra deposita sus huevos (en zonas húmedas, como suelos arenosos, grietas en mampostería …). Los huevos eclosionan y pasan por diferentes fases larvarias hasta que los nuevos flebótomos emergen de las pupas.

LEISHMANIA INFANTUM

Es un tipo de parasito llamado protozoo. Para completar su ciclo biológico precisa de dos hospedadores: el flebótomo y un animal vertebrado.

Cuando una hembra de flebótomo se alimenta de un animal infectado la sangre con el parásito queda en su tubo digestivo donde la Leishmania sufre una serie de cambios para adaptarse al mosquito y después migra hacia el aparato picador. Ese hembra de flebótomo ahora es potencialmente capaz de introducir el parásito en nuevos animales.

Si esa hembra pica a un vertebrado (nuestro perro o nuestro gato), inocula el parasito. Inicialmente el sistema inmunológico del animal reacciona utilizando unas células llamadas macrófagos que envuelven y se tragan al parásito, pero este es capaz de resistir en su interior, transformarse y multiplicarse, terminando por romper esas células y distribuyéndose por el organismo.

No siempre que una hembra de flebótomo infectada por Leishmania pica transmite el parásito. Depende de la cantidad de parásito y del estado inmunitario del animal, de modo que en ocasiones se puede llegar a eliminar totalmente a la Leishmania produciéndose, como máximo, una lesión en la piel llamada chancro (una pequeña llaga o ulcera indolora).

LA LEISHMANIOSIS COMO ENFERMEDAD

Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos en el caso de la Leishmaniosis es su elevado polimorfismo, sobre todo en sus primeras fases. Esto quiere decir que no aparecen lesiones llamadas patognomónicas (aquellas que caracterizan a una única enfermedad) y que los procesos pueden ser muy diferentes tanto en su presentación como en su evolución entre los diferentes animales. Algunos estudios realizados muestran una mayor predisposición a desarrollar la enfermedad en machos de razas grandes en rangos de edad comprendidos entre el nacimiento y los tres años y posteriormente a partir de los ocho o nueve años (esto último es debido a que en el periodo inicial el sistema inmunitario aun no está desarrollado del todo y en el periodo final el sistema inmunitario ya ha comenzado su declive).

El animal infectado puede manifestar rápidamente los signos clínicos de la enfermedad o, por el contrario, permanecer asintomático, sin signos clínicos, aunque algunos factores como otras enfermedades, situaciones de estrés o el uso de determinados fármacos puedan terminar por despertar la infección latente. Todos los animales infectados, hayan manifestado o no los signos clínicos, pueden transmitir la enfermedad.

Como ya hemos indicado no hay signos clínicos patognomónicos, pero podemos sospechar la presencia de la enfermedad cuando comienzan a aparecer alguno de estos síntomas: problemas en piel, inflamación de ganglios, problemas oculares, palidez de mucosas, delgadez, picos febriles, sangrado nasal o anormalidades en las uñas. Ninguno de estos signos por si solo demostraría la presencia de la enfermedad.

PREVENCION, DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO

Si nuestra mascota fuese diagnosticada como positiva podría comenzarse un tratamiento para cronificar la enfermedad, ya que no es posible eliminar completamente el parasito. Utilizando medicación, controles rutinarios de las funciones vitales principales del organismo y  una alimentación mas especifica, el animal afectado, en muchas ocasiones, consigue mantener un nivel de vida prácticamente normal y además podremos evitar que se convierta en un reservorio de la enfermedad, evitando que otros animales la contraigan.

La prevención de la Leishmaniosis se basa en la acción frente al mosquito (vector) y la detección de los animales positivos. Para actuar frente al vector y su transmisión existen en el mercado diversos productos (pipetas, collares, vacunas) que combinados entre si pueden conferir una prácticamente completa protección del animal frente al Flebótomo.

Así mismo, para una detección rápida de la presencia del parásito existen test rápidos que se pueden realizar en la clínica ante la sospecha de que nuestra mascota padece la enfermedad.

Es muy recomendable realizar este test durante el invierno (final del ciclo del mosquito, en el que nuestro animal puede haber sido contagiado, aunque aún no manifieste síntomas) de modo rutinario para poder prevenir y controlar el estado de nuestro animal. pero no por eso debemos dejar pasar hacer un test rutinario por lo menos una vez al año, es importante poder detectar a tiempo esta enfermedad.

Publicado: 5 de Diciembre de 2017