La boca de cualquier ser vivo es el lugar que más bacterias tiene; en la de tu mascota hay incluso más, ya que no se lava los dientes, olfatea y lame cualquier cosa que encuentra interesante, ya sea en casa, en la calle, en el parque o en otro compañero animal.

Estas bacterias producen el sarro que se acumula en sus dientes formando placas bacterianas que hacen que su boca tenga ese feo aspecto además del mal olor que desprenden.

Este sarro puede originar una infección bucal más seria, originada como respuesta inflamatoria a la placa bacteriana. Es la llamada enfermedad periodontal, que afecta a las encías, las cuales se inflaman, se enrojecen, pueden llegar a sangrar y duelen, por lo que la alimentación para tu compañero también resultará dolorosa y, en casos extremos, llegan a crear aversión a la comida por el recuerdo del dolor insoportable que les provoca. Por ese mismo motivo, también pueden volverse algo más agresivos, especialmente cuando nos acercamos, rozamos o tocamos su cabeza.

También puede ocurrir que debido a la infección se dé piorrea. Esto es un flujo de pus descendiente de las encías visible a simple vista. En casos extremos, la deglución del pus podría incluso dar sintomatología general al extenderse la infección, o que avance y provoque abscesos y/o fístulas que pueden llegar a abrirse cerca del ojo.

No obstante, lo más habitual es que la placa bacteriana consiga que la inflamación de las encías ocasione movilidad de los dientes y como resultado, acaban cayéndose piezas dentales, dificultando aún más la alimentación de nuestro compañero peludo.

Para retrasar lo máximo posible cualquiera de estos síntomas, lo mejor es prevenir la aparición de placas bacterianas con “chuches” especiales para ello, usar productos que se mezclan con el agua de bebida o incluso cepillar los dientes de tu mascota (es complicado al principio, pero con paciencia y constancia, conseguirás que tu perro lo permita si aprende que después hay un sabroso premio!). Recomendamos empezar con estas labores desde cachorritos, ya que con la edad, lo normal es que cada vez tengan más sarro, a pesar de las medidas utilizadas; y especialmente, en perros de raza pequeña, los cuales son más propensos. También se debe cuidar la alimentación, debido a que una dieta casera, de alimentos blandos y húmedos, facilita la aparición de sarro.

Si es demasiado tarde para la prevención, existe una solución para que la dentadura de tu mascota quede totalmente limpia y volvamos a empezar casi de cero. Es la limpieza bucal. Se trata de una limpieza con ultrasonidos que consigue, mediante la vibración, soltar la placa bacteriana situada incluso debajo de la encía donde no lo vemos solo con abrir la boca. De esta forma, sus dientes vuelven a quedar lo más limpios y sanos posibles, e incluso se puede plantear la extracción de las piezas más dañadas para que no sigan molestando a nuestro fiel compañero.

PARA CUALQUIER DUDA, SIEMPRE A VUESTRA DISPOSICIÓN.


Publicado: 15 de Agosto de 2017